Divorcio a la italiana es una de esas películas que han cimentado justamente la fama de la comedia italiana en el mundo entero.
Algunas de mis escenas favoritas:
1. El inicio. Vagón de tren, atestado. Se abre la puerta del retrete y aparece el protagonista, el barón Ferdinando Cefalù (inolvidable Mastroianni), porte distinguido, pitillera larga y gafas de sol (más tarde sabremos que viene de la prisión). La cámara le sigue mientras recorre el estrecho pasillo lleno de gente, hasta que llega al vagón-comedor y empieza a rememorar... Inmediatamente queda sentado el tono de la historia, el ambiente meridional italiano, la ironía. Imposible no sentirse cómplice del simpático Mastroianni, aristócrata de fachada, amante de las formas y caradura impenitente de mirada lánguida. En una rara entrevista concedida en Roma, el director Terrence Malick se refería al efecto terapéutico de la comedia clásica italiana y ponía como ejemplo precisamente este inicio, concluyendo:
Cuando Mastroianni aparece por primera vez , con su mirada aburrida y el cigarro con la pitillera... es simplemente fantástico.
2. El funeral, tras la muerte del tío de Ángela. El acompasado ritmo de las masas, la música y el montaje, y esas miradas de Matroianni hacia su joven prima (Stefania Sandrelli), proseguidas por los infructuosos intentos de acercarse a ella. El pésame y la maldición.
3. El final, la divertida cámara rápida cuando el barón-Mastroianni baja de la estación y tiene que saludar a todos, besando uno a uno, hasta llegar a Ángela. Y luego el epílogo, tan irónico como la apertura, con los dos haciéndose a la mar satisfechos, y ese pie de Ángela que roza furtivamente el pie del marinero.
Epílogo que recuerda el final de una película más reciente, L’ultimo bacio (Gabrielle Muccino, 2000) con Giulia (Giovanna Mezzogiorno) que, tras haber salvado in extremis su matrimonio, sonríe a un desconocido mientras hace footing en un parque. Dos finales falsamente felices, irónicos y a la vez consecuentes con la historia, al subrayar que cuando una relación no está sólidamente construida toda estabilidad es prematura.