Octavio se enamora de su cuñada Susana; Daniel deja a su mujer por su amante, la top-model Valeria; El Chivo, un vagabundo que en el pasado abandonó carrera y familia para convertirse en guerrillero, intentar recuperar el trato con su hija. Las tres historias acontecen en la Ciudad de Méjico, se entretejen en torno a un accidente automovilístico y hablan de amores sufridos —de ahí el título—; en todas poseen los perros un protagonismo con fuerte valor metafórico: el rottweiler explotado por Octavio en los combates ilegales de las barriadas populares, el perrito de la top-model Valeria, símbolo de la vida burgués; o la manada de perros callejeros que viven con El Chivo al margen de la sociedad.
Tres historias de pecado y redención, si bien ésta es más explícita en el caso del Chivo, con quien concluye el filme, cuya conversión subraya ese lavarse y afeitarse, antes de emprender un viaje a pie por el desierto (a modo de peregrinaje penitente). Si hubiese alguna duda sobre el sentido religioso del filme, basta leer la dedicatoria que aparece tras los créditos finales: “Con amor, humildad y respeto al Creador de todas las cosas. Abba, Pater!”.
Primer filme del mejicano González Iñárritu, y primero de la trilogía que unos han llamado “del dolor” y otros “del destino”. Seguirán 21 Grams (2003) y Babel (2006). En todos juega un papel de gran relieve el guionista, también mejicano, Guillermo Arriaga, quien, según parece ofendido por el escaso reconocimiento de su colaboración, decidió, después de Babel, poner fin al fructífero consorcio con Iñárritu. Cada película de la trilogía puede ser vista independientemente de las otras dos y posee sus peculiaridades formales y narrativas, pero todas coinciden en los temas (la soledad, el sufrimiento, el pecado y la redención, etc.), el estilo realista (vigoroso y rico de metáforas visivas, a menudo barroco y exuberante), y el montaje no lineal con frecuentes flashbacks y flashforwards.
Iñárritu-Arriaga hablan del anhelo de amor que subyace en todo corazón y describen con crudeza e ironía (pero también con comprensión) situaciones complicadas y difíciles de enderezar, dejando siempre abierto un resquicio a la esperanza. Los tres filmes han gozado del aprecio de crítica y público y, además de numerosas nominaciones a los Oscar, han obtenido para Iñárritu el Premio de la Crítica y el Premio a la Dirección en Cannes (por Amores perros y Babel, respectivamente), convirtiéndolo en uno de los directores más capaces y prometedores de los últimos años.